Qué comemos y cómo lo conservamos

Claves para manipular y conservar alimentos de forma segura

¿Qué pasa antes de que la comida llegue al plato? Esa fue la pregunta que disparó una charla tan cotidiana como necesaria en torno a la manipulación, la conservación y la química de los alimentos. En ese marco, Nesda Yosef, técnica y analista en alimentos de la Universidad Nacional del Litoral, aportó claridad sobre prácticas habituales que muchas veces realizamos sin medir riesgos.

Desde el almacenamiento en heladera y freezer hasta la forma correcta de descongelar y recalentar comidas, Yosef explicó que el principal enemigo de la seguridad alimentaria es la temperatura ambiente. Los alimentos cocidos, al igual que los crudos, deben conservarse en frío para evitar la proliferación de bacterias y otros microorganismos.

Uno de los errores más frecuentes es descongelar carnes fuera de la heladera. Al hacerlo, se generan condiciones ideales de humedad y temperatura para el desarrollo bacteriano. La recomendación es clara: descongelar siempre en frío y, una vez descongelado un alimento, cocinarlo sin volver a congelarlo.

También se refirió a los mohos en quesos de alta humedad, como el mantecoso o la muzzarella. En esos casos, cortar la parte visible no elimina el riesgo, ya que el hongo puede haberse expandido hacia el interior del alimento. Distinto es lo que ocurre con quesos duros, donde la propagación suele ser superficial.

De cara a las comidas de fin de año, Yosef hizo hincapié en extremar cuidados con preparaciones que incluyen mayonesa, carnes cocidas y platos que pasan mucho tiempo fuera de la heladera. Mantener la cadena de frío y evitar largas exposiciones al calor resulta fundamental para prevenir intoxicaciones.

Otro punto clave es la contaminación cruzada. Utilizar la misma tabla para carnes crudas y verduras, especialmente si es de madera, aumenta el riesgo sanitario. En estos casos, se recomienda optar por superficies plásticas, fáciles de limpiar y desinfectar.

Por último, remarcó la importancia de respetar las fechas de vencimiento indicadas por los fabricantes. Aunque algunos alimentos secos pierdan primero sus propiedades de sabor, color o textura, el riesgo biológico siempre existe una vez superado el plazo recomendado.

Entre bromas y ejemplos cotidianos, la especialista dejó un mensaje claro: pequeños cambios en la cocina diaria pueden marcar una gran diferencia en el cuidado de la salud.