
A los 63 años murió Roxana Amed, una de las voces más referenciales del jazz en nuestro país. Radicada en Estados Unidos desde hacía más de una década, la destacada cantante, compositora y productora construyó una sólida trayectoria de proyección internacional.
A lo largo de su carrera ganó dos Premios Gardel, recibió nominaciones a los Latin Grammy y fue distinguida por la Fundación Konex. Si bien no trascendió oficialmente la causa de su muerte, se sabe que atravesaba una compleja enfermedad.
En su etapa más reciente, el sello de su obra quedó plasmado en el aclamado trabajo discográfico "Todos los fuegos", donde emprendió una relectura en clave jazzística de los grandes clásicos del rock nacional, rindiendo homenaje a compositores de la talla de Charly García, Luis Alberto Spinetta, Fito Páez y Gustavo Cerati.
Con su partida, la cultura pierde a una creadora exigente e incansable que supo llevar la voz argentina a los escenarios más exigentes del mundo.
Aquellos primeros pasos
“Buenos Aires sigue siendo mi casa”, solía insistir en cada una de las entrevistas. Nacida en el barrio porteño de Palermo y criada en Ramos Mejía, en el oeste del conurbano bonaerense, a los 4 años comenzó a estudiar piano hasta que, siendo adolescente, descubrió el género con los discos que guardaba su padre. Las voces de Judy Garland y Doris Day despertaron una curiosidad que terminaría definiendo buena parte de su trayectoria. A los 18 años, un casete de Sarah Vaughan terminó de marcar su camino.
Aunque el jazz fue su principal territorio artístico, Amed también tuvo una importante carrera como compositora de música popular. Fue coautora de “La última noche”, uno de los éxitos de Diego Torres, y escribió “Lucía” para Luciano Pereyra. También trabajó con Sandra Mihanovich y Los Tekis, entre otros artistas. En 2001 recibió un premio Martín Fierro por “Sobrevivientes”, canción interpretada por Mihanovich para la serie Vulnerables.
Uno de los momentos decisivos de su carrera llegó junto a Pedro Aznar, a quien buscó para que produjera “Limbo”, su primer álbum editado en 2004. Dos años más tarde, volvieron a trabajar juntos en “Entremundos”.
En 2013 le tocó partir hacia Miami por razones laborales de su esposo, Daniel Arano, un destacado productor de la industria musical y televisiva. La emigración se transformó en un desafío. Amed reconoció que, a pesar de interpretar el viaje como una oportunidad para abrir otro camino en su carrera, los primeros meses no fueron nada fáciles. Hasta que finalmente comenzó a desempeñarse como docente de canto y teoría musical en la Frost School of Music de la Universidad de Miami.
Su último trabajo
En 2025, Amed consolidó la cima de su proyección internacional con el lanzamiento de “Todos los fuegos”, un álbum conceptual donde reedita grandes temas del rock argentino como una forma –según ella misma definió- de “fusionar sin que se rompa la canción, en un delicado equilibrio”.
El recorrido sonoro del disco arranca con dos piezas de Charly García y continúa profundizando en la sensibilidad poética a través de la obra de Luis Alberto Spinetta, de quien reinterpretó tres momentos cumbres. Sigue con Gustavo Cerati, a través de “Corazón delator”, y “Ciudad de pobres corazones” de Fito Páez.
A lo largo de su carrera, su rigor conceptual y talento vocal le valieron el reconocimiento unánime de la crítica y de sus pares. Entre sus distinciones más destacadas figuran dos Premios Gardel al mejor álbum de jazz, múltiples nominaciones a los Latin Grammy y la reciente entrega del Diploma al Mérito de la Fundación Konex como una de las figuras más destacadas de la última década. Hace tan solo unos meses fue nominada a los Premios Gardel por “Todos los fuegos”, en su publicación escribió: “Gracias a todos los próceres que nos legaron esta música”.





